La tecnología blockchain, de donde parten la mayoría de las criptomonedas, ya se usa habitualmente garantizar la fiabilidad de los sistemas de intercambio.
Casi podemos asegurar que a medio y largo plazo seguirá creciendo, y que en un tiempo no muy lejano será el eje fundamental en el que se asienten la totalidad de las transacciones. Y no solo eso, sino que será el protagonista en un amplio ramillete de actividades cotidianas que comenzarán a administrarse por los principios rectores del blockchain. Para conocer más información acerca de las criptomonedas, no olvides leer este libro.
No obstante, con el paso de los años esta tecnología tendrá que generar ––de un modo u otro–– un respaldo por parte de las principales autoridades económicas y gubernamentales, con el fin de obtener una legitimidad de derecho de la que ahora mismo carece. Es una etapa fundamental que deberá alcanzar para atravesar esa línea entre la alegalidad, la ausencia de garantías y el beneplácito de los inversores y operadores que ahora mismo operan en cualquier otro tipo de divisas, materias primas y otros productos bursátiles y bancarios.
En este punto, la resistencia del status quo financiero a los cambios y a la irrupción de competidores externos será determinante para verificar si este tipo de sistemas basados en la tecnología blockchain seguirá adelante o no. Lo cierto es que no se le pueden poner puertas al campo, y al igual que ha ocurrido con internet y la informática en general, intentar detener o socavar los avances que suponen la tecnología blockchain apunta a una reestructuración del ingente número de criptomonedas ahora mismo existentes.
Resulta evidente que las más de dos mil criptomonedas que ahora mismo coexisten en el mercado son demasiadas para un momento en el que los vaivenes económicos no ayudan en el ámbito internacional, por lo que lo más razonable sería pensar en una drástica reducción de este número, para dejarlo en poco más de diez.

Algo que sigue sin entenderse con claridad es que las principales monedas, Bitcoin y Ethereum, son más que un sistema monetario de intercambio, y que en realidad suponen una herramienta para realizar todo tipo de transacciones, intercambios, investigaciones, etc. En este punto es fundamental diferenciar claramente la tecnología blockchain, íntimamente asociada a la mayoría de criptomonedas, y las criptomonedas en sí como medio de pago o divisa monetaria.
Las criptomomedas que consigan mantenerse vivas en un mercado tan agresivo deberán también atravesar la prueba de fuego de una verdadera crisis económica, para verificar si pueden constituirse también como refugio ante los avatares de la economía, algo que todavía no ha podido ser comprobado sobre el terreno.
La criptomoneda a día de hoy
Actualmente, el dólar y el euro son las divisas que reinan en el mercado por volumen. Tanto Rusia como otros países productores de petróleo afines intentan crear un sistema para competir con el dólar y quizás con el euro, aunque el potencial de esta iniciativa, debido a las sanciones a Rusia, China y la UE por parte de Estados Unidos, no ha tenido el éxito que se esperaba en un principio. Sin embargo el ether, criptomoneda muy apoyada por el Gobierno ruso, podría ser la herramienta para realizar este asalto al dólar desde las criptomonedas.
Es evidente que el sistema financiero, incluso el ligado a las criptomonedas, está cambiando a un ritmo que se sigue acelerando con los últimos avances informáticos tanto en hardware como en software. De hecho, los sistemas automáticos se están imponiendo en los mercados financieros frente a los operadores humanos, un avance que ya nació ligado a la cotización de las criptomonedas que basan su origen precisamente en la informática.
Al estar tan ligadas las criptomonedas a la informática, es de prever que a medio plazo los mercados convencionales se vayan fusionando con los específicos de criptomonedas, como ya está ocurriendo en algunas plataformas, y que sea la propia ley de la oferta y la demanda la que se encargue de delimitar el número y la fortaleza de las criptodivisas.
No parece muy lógico que existan actualmente más de 2000 tipos de criptomonedas distintas. El transcurrir de los meses o de los años acabará por fortalecer los pilares de este gran mercado, desechando los materiales que ya no son necesarios para seguir creciendo, esto es, ese tipo de criptomonedas que se han ido sumando al grupo por inercia y que no sobrevivirán mucho tiempo en un mercado eminentemente real, como al que estamos acostumbrados ahora mismo con las divisas, los índices bursátiles o las materias primas.
Criptomonedas concretas
En cuanto a criptomonedas concretas, es fácil asegurar que el bitcoin será una de las criptomonedas que se mantendrán en el futuro, aunque todavía debe consolidarse y buscar una estabilidad que ahora no tiene. Sufre de una volatilidad abismal, y esa limitación la hace poco atractiva para los inversores más conservadores, aunque no así para los más osados. Pero por pura lógica debería empezar a contentar a estos primeros inversores, que prefieren colocar sus ahorros en productos menos volátiles y que aseguren un riesgo menor. Algo que ahora mismo el bitcoin no tiene, y que supone un reto que deberá superar para ir colocándose como criptomoneda de referencia.
Otra de las criptomonedas que a buen seguro será referente en el futuro es el Ethereum y no exactamente por su papel como sistema de intercambio monetario propiamente dicho. El Ethereum fue una de las ramificaciones con las que culminó un proyecto que sigue evolucionando, y que se basa en un sistema descentralizado en el que se han incorporado prácticamente todo tipo de disciplinas relacionadas de algún modo con la informática. Un sistema descentralizado tan potente y tan seguro es el elegido por un buen número de creadores.
Hablar del futuro sobre una rama tan cambiante como la informática, en la que cualquier adelanto supone un avance exponencial que deja corto al anterior, nos hace pensar que a largo plazo el sistema generador de criptomonedas que conocemos ahora mismo no tendrá nada que ver con lo que podamos ver en un futuro no tan lejano.
Tal como hemos comentado, noticis seguro que muchas de las criptomonedas que conocemos hoy desaparezcan, incluso las más conocidas, pero lo que está claro es que el sistema blockchain ha llegado para quedarse, y en muchos casos para sustituir procesos e incluso asegurar y garantizar su funcionamiento, mientras sigue evolucionando en prestaciones y funcionalidades.

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