El banco central dice que los tokens pueden causar pérdidas «no recuperables», por lo que Turquía se une a la preocupación global ante los riesgos que conllevan.

Fuente: www.eleconomista.es

Turquía ha puesto freno al avance de las criptomonedas y ha anunciado la prohibición de los pagos con este dinero digital ante la falta de regulación existente y los altos riesgos que conlleva. En concreto, el banco central turco no admitirá transacciones con criptodivisas a partir del 30 de abril.

Según el organismo, el nivel de anonimato detrás de los tokens digitales conlleva el riesgo de pérdidas «no recuperables». De ahí que el decreto publicado este viernes en el diario oficial amplíe la prohibición a las empresas, que tampoco podrán realizar pagos y transferencias electrónicas de fondos que impliquen plataformas de criptomonedas.

En su comunicado, el banco central turno achaca la decisión, además de a la falta de regulación, mecanismos de supervisión o autoridad reguladora central, al potencial de actividad delictiva y la alta volatilidad de su valor de mercado, cuestiones que hacen que los tokens digitales conlleven «riesgos significativos».

Esto se une a que, además, según datos del foro de consumidores Sikayetvar, las quejas de los ciudadanos turcos contra las criptomonedas aumentaron un 8,6% en febrero respecto al año anterior.

Las reticencias de Turquía a la normalización de las criptomonedas no son nuevas. El mes pasado, el Ministerio del Tesoro y Finanzas del país aseguró que compartía la «preocupación global» sobre el desarrollo de las criptomonedas y avanzó que estaba trabajando junto al banco central, el regulador bancario y la junta de mercados de capitales, en futuras regulaciones.

También en marzo trascendió que India propondrá una ley que prohíba las criptomonedas y multará a cualquiera que negocie o posea dichos activos, informó Reuters.

Y es que la desconfianza de Turquía no es única. En enero, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, apuntó al papel de bitcoin en la facilitación de la actividad delictiva y su vicepresidente, el portugués Vítor Constancio, redujo su definición a la de un instrumento meramente especulativo de la economía sumergida que nunca podrá sustituir a las monedas respaldadas por los bancos centrales.

Al otro lado del charco, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, también arremetió hace solo dos días, en plena fiebre por el debut en bolsa de la plataforma de criptomonedas Coinbase y con el bitcoin en los 63.000 dólares, contra estas monedas virtuales al considerarlas también «un vehículo para la especulación».